| Crisis |
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Todos tranquilos, la parroquia no está en crisis, al menos por el momento; bueno un poco sí porque faltáis muchos de vosotros que estáis de vacaciones, y eso se nota. Pero no penséis mal, no se nota sólo porque bajen las cestas, que lo hacen, aunque para eso están las suscripciones, para suplir, por eso soy tan pesado. Se nota porque se os hecha de menos en las misas, en la adoración del Santísimo y también por vuestra ayuda y compañía. Nosotros no estamos en crisis, pero parece que el país sí y todo el mundo parece asustarse, yo desde luego lo hago cada vez que lleno el depósito de gasolina de mi coche. Sin embargo leyendo el evangelio del domingo (Mt 14, 13-21) así como las lecturas (Is 55, 1-3 / Sal 144 / Rom 8, 35.37-39) deberíamos perder un poco el miedo. Jesús se encuentra con un gentío enorme, algo así como los que deben estar buscando sitio en la playa de Benidorm, o eso es lo que dicen, porque yo nunca he estado allí debo reconocer, y le dice a los discípulos que les den de comer, que "monten el chiringuito y pongan barra libre" si me permitís la expresión. Los discípulos se asustan, era lógico, solo tenían cinco panes y dos peces, y sin embargo el Señor es capaz de multiplicarlos y hacer que se cumplan -con esa acción- las palabras del profeta Isaías "Venid, comed sin pagar, vino y leche de balde". Es evidente que aquello que nosotros ganamos con nuestro esfuerzo diario no se va a multiplicar de una forma tan milagrosa, pero sí es cierto que debemos tener más confianza en la providencia de Dios que nos cuida y nos alimenta aún cuando no lo esperamos, en los momentos más difíciles, como dice el Evangelio, en descampado, de noche y con solo cinco panes y dos peces, ¿imagináis crisis mayor? Hay que intentar asegurar el sustento, pero no tener miedo al porvenir. Mirad esta parroquia, poco a poco las cosas van saliendo adelante, gracias al esfuerzo de todos, un poco de cada uno va haciendo cosas grandes, y eso que la crisis vendrá a partir de septiembre cuando tengamos que hacer frente al pago de nuestro ya querido barracón. Ahí sí que las cosas se pondrán mal económicamente para nosotros, pero ¿debemos tener miedo? Yo creo que no. Deberíamos temer que la gente en nuestra parroquia no pudiese rezar o encontrarse con Dios en los sacramentos, en la catequesis que empezaremos, en el testimonio de cada uno de nosotros. Eso sí nos debería atemorizar. Lo demás lo iremos sacando sin duda alguna. Porque los cristianos debemos saber usar nuestros propios bienes. Que claras son las palabras de Isaías, el profeta. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura? Cuantas veces gastamos lo que no tenemos en caprichos, esa es la crisis, y no nos damos cuenta, porque quizá pensamos más en nosotros. Algún capricho es bueno de vez en cuando, pero no siempre. ¿Has pensado en qué y cómo gastas lo que tienes? Yo desde luego quelo pienso. La parroquia va marchando, porque sabemos compartir. No dejemos de hacerlo nunca, así iremos teniendo una casa digna. Lo que alimenta es el Señor que todos los días nos da su pan gratis, la Eucaristía, y nos regala muchas más cosas. Pero no dejes de pensar en esto y de compartir tus impresiones de lo que vas sacando en claro en tu oración, eso hará que cada vez que nos reunamos en el banquete de la Eucaristía, nos saciemos de todo lo que Dios nos da. |
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