| El fin del mundo, aquí al lado |
|
|
|
|
Queridos amigos, quizá esta semana hayáis pensando que voy con retraso al escribir el comentario del Evangelio del domigo, y es cierto. Pero estaba esperando el primer discurso del Papa a los jóvenes que están participando en la jornada mundial de la juventud en Sidney, Australia. Por razones obvias, no puedo cerrar la parroquia, no he podido ir, pero como el propio Papa ha dicho, la tecnología nos permite estar en el fin del mundo, o al menos al otro lado de él, aunque sea virtualmente, y como no estamos realmente allí, si podemos sentirlo aquí al lado, es increíble, pero es así, y damos gracias a Dios por ello. Hay gente que puede criticar estos viajes, porque aparentemente pueden suponer un gasto de dinero que otros, como se dice siempre, necesitan más. Sin embargo ese comentario sobra. El Papa ha ido a evangelizar, y lo ha hecho con mucho esfuerzo físico, como todos los que han ido a su encuentro. Sin duda alguna el campo es muy amplio, es el mundo, ya que no sólo lo escuchan los australianos, sino que más de mil millones de personas han seguido la ceremonia de bienvenida al Papa por la televisión, la radio o internet. Tanto que el ayuntamiento de Sidney dice que le compensa más la visita del Papa, como publicidad turística, que el dinero que invierte en diez años en ésta, como aparece reflejado en algún periódico estos días. Pero como digo, ni el Papa ni los peregrinos van de turismo a ver esa maravillosa ciudad, van a esparcir la buena semilla del Evangelio de Cristo y a recibirla. Pero como dirá el Evangelio de este domingo (Mt 13, 24-30), a la vez que la buena semilla crece, el enemigo siembra cizaña, que hace daño al trigo. Pero el Señor no quiere arrancarla, prefiere que crezcan juntos, el mal y el bien, y que cuando la cosecha esté lista se puedan separar. Ni que estuviese preparado. A los cristianos, al Papa, a la Iglesia en general se critica, juzga e incluso persigue. Y lo malo no es que esa crítica venga de fuera, sino que crece junto a nosotros, como la cizaña, porque viene incluso de algunos cristianos, que alzan la voz sin caridad contra, por ejemplo, este viaje del Papa, contra sus palabras o contra los sacerdotes de su parroquia o de la de al lado, Incluso algunos curas siembran cizaña, causando escándalo y perdida de energías en el trigo bueno, el que intenta crecer con fidelidad. Tengo que reconocer que me gustaría mucho estar en Australia, es un país que no dejaré de visitar algún día, pero esta vez estoy espiritualmente allí; sintiendo la catolicidad de la Iglesia. Estoy allí porque hay cristianos que están allí, porque allí está la Iglesia más viva, la más joven, la más católica, porque hay de todas las naciones, razas y lenguas; y estoy allí porque el Papa está allí y porque la tecnología me lo permite. La parroquia de Sta. Genoveva está allí porque algún joven de aquí sí que está allí. Vamos a rezar estos días por ese encuentro. Porque los jóvenes que allí están nos traigan la buena semilla y quizá alguna cosa más. Vamos a pensar como vivimos el ser Iglesia y si sembramos cizaña en algún momento. Si es así vamos a convertir nuestra actitud y nuestra vida y vamos a proponer algo distinto, la vida nueva que da Cristo. "Aquí al lado", en Sidney, vemos una imagen vibrante de la Iglesia universal. Como dice el Papa, "la Buena Nueva de Cristo es para todos y cada uno; ella ha llegado a los confines de la tierra". Precisamente por ello, nosotros tenemos que hablar de Cristo, hay mucha gente en busca de una patria espiritual, algunos católicos o cristianos y otros no, o quizá se muevan en los alrededores de nuestra parroquia, que como la Iglesia en Australia, también es nueva o de la misma Iglesia. Hoy desde este foro hacemos nuestras las palabras del Papa: " A vosotros deseo ofrecer mi llamamiento: acercaos al abrazo amoroso de Cristo; reconoced a la Iglesia como vuestra casa. Nadie está obligado a quedarse fuera, puesto que desde el día de Pentecostés la Iglesia es una y universal". |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|








