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No soy filólogo, pero algo de la lengua de Shakespeare siempre me ha gustado saber, aunque nunca es suficiente. La palabra con la que encabezo este artículo significa vacaciones, y en eso estoy. Pero si fuésemos a su raiz, también significaría "días santos", ya que "holy" significa precisamente eso. Creo que no me equivoco cuando lo digo. No obstante me viene ni que al pelo, porque las vacaciones no tienen que ser sólo tiempo de descanso, sino también de buscar a Dios. En realidad lo tendríamos más fácil ya que tenemos más tiempo y siempre andamos diciendo que nos falta precisamente eso -durante el año- para acercarnos a Dios. Yo estoy de vacaciones, como alguno se habrá dado cuenta ya, pero ando yendo y viniedo. No obstante gracias a algunos sacerdotes amigos y especialmente a los del arciprestazgo, puedo descansar algunos días después de tanto lío en los primeros meses de la parroquia. Muchos estáis haciendo lo mismo, porque se nota y mucho durante este mes de agosto, se os echa de menos. Como voy a aislarme un poco del mundo, en un lugar apartado, no voy a tener ordenador, por lo que te daré vacaciones en la lectura del blog, así descansas un poco del pater, que te vas a aburrir, y retomamos con fuerza toda la actividad parroquial el 1 de septiembre, como Dios manda. No obstante no dejes la oración, ni la misa, claro está y de leer la lectura de cada domingo, no des vacaciones a Dios porque entonces el enemigo hará horas extra y nos tendremos que ver, no en la puerta de la parroquia al final de la misa, sino en el "chiringuito" que está en el rincón para tú ya sabes qué. Espero que descanses si estás de vacaciones, yo intentaré hacerlo también. Si estás trabajando o estudiando pues ánimo, que todo esfuerzo tiene su recompensa, yo me acordaré de todos en mi oración. Nos vemos a la vuelta en el blog del pater y en la parroquia, en septiembre sí que de verdad y a pleno pulmón comenzaremos a funcionar y espero poder contar con tu ayuda. Un abrazo a todos.
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Estos curiosos seres parece que se han temido desde siempre, aunque a mi me da mas miedo el fantasma de carne y hueso que aparenta lo que no es, que un ser espectral o gelatinoso que, como en la película, pueda comer salchichas a centenares, o llevar una sábana con dos agujeros en una casa encantada. Y es que el primer tipo da más miedo porque la hipocresía es para temer; por eso digo que este mundo está lleno de ellos y durante el verano salen más, o no estáis de acuerdo conmigo. Hablo de fantasmas porque en el Evangelio de este domingo XIX del Tiempo Ordinario (Mt 14, 22-33. Las otras lecturas son 1Re 19, 9a.11-13a / Sal 84 / Rom 9, 1-5)) los díscipulos confunden a Jesús con un fantasma porque va caminando sobre el agua y les falta fe para reconocerle. Tanto que cuando Pedro también consigue hacer lo que le dice Jesús termina hundiéndose porque le falta fe. ¿Por qué has dudado? le pregunta el Señor. Es la misma pregunta que nos hace a nosotros cuando después de demostrarnos cosas increíbles en la vida, aún andamos dudando y poniendo pegas: Es que la Iglesia dice... pero el Evangelio aclara...es que yo creo... Muchas veces no sabemos lo que queremos, creemos o nos dice el Señor. Y vamos con la sospecha por delante ante lo que nos dicen nuestros pastores, sacerdotes u obispos, o gente que nos quiere bien. Otras veces creemos lo que Dios nos dice a través de la Iglesia o en nuestra conciencia, y por ello somos capaces de hacer cosas increíbles. Piensa cuáles. Pero cuando estamos en lo mejor nos entra miedo, como a San Pedro, que logra caminar también sobre el agua, pero que se asusta ante lo que tiene delante, al Señor, y se hunde. Por eso grita ¡Señor, sálvame! ¿No has gritado tú también muchas veces esto? Yo creo que todos lo hemos hecho alguna vez. No temamos hacerlo, porque Jesús siempre extiende su mano y nos salva, como aparece en el Evangelio, la diferencia que tiene que haber entre nosotros y los apóstoles, y para eso está la parroquia, y el párroco y todos los sacerdotes que conocéis, es que nuestras dudas deben ser cada vez menores, porque las aclaramos, las preguntamos y crecemos en formación y sobre todo en fe. Eso es lo que debemos hacer en Sta. Genoveva crecer en nuestra fe y en el amor a Dios y a la Iglesia. Nuestra parroquia es real, y no tiene de virtual más que esta página, por eso no creemos en fantasmas sino en el Señor Jesús que salva nuestra vida realmente en la Cruz y que se queda con nosotros en la Eucaristía que celebramos en comunión con toda la Iglesia
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Todos tranquilos, la parroquia no está en crisis, al menos por el momento; bueno un poco sí porque faltáis muchos de vosotros que estáis de vacaciones, y eso se nota. Pero no penséis mal, no se nota sólo porque bajen las cestas, que lo hacen, aunque para eso están las suscripciones, para suplir, por eso soy tan pesado. Se nota porque se os hecha de menos en las misas, en la adoración del Santísimo y también por vuestra ayuda y compañía. Nosotros no estamos en crisis, pero parece que el país sí y todo el mundo parece asustarse, yo desde luego lo hago cada vez que lleno el depósito de gasolina de mi coche. Sin embargo leyendo el evangelio del domingo (Mt 14, 13-21) así como las lecturas (Is 55, 1-3 / Sal 144 / Rom 8, 35.37-39) deberíamos perder un poco el miedo. Jesús se encuentra con un gentío enorme, algo así como los que deben estar buscando sitio en la playa de Benidorm, o eso es lo que dicen, porque yo nunca he estado allí debo reconocer, y le dice a los discípulos que les den de comer, que "monten el chiringuito y pongan barra libre" si me permitís la expresión. Los discípulos se asustan, era lógico, solo tenían cinco panes y dos peces, y sin embargo el Señor es capaz de multiplicarlos y hacer que se cumplan -con esa acción- las palabras del profeta Isaías "Venid, comed sin pagar, vino y leche de balde". Es evidente que aquello que nosotros ganamos con nuestro esfuerzo diario no se va a multiplicar de una forma tan milagrosa, pero sí es cierto que debemos tener más confianza en la providencia de Dios que nos cuida y nos alimenta aún cuando no lo esperamos, en los momentos más difíciles, como dice el Evangelio, en descampado, de noche y con solo cinco panes y dos peces, ¿imagináis crisis mayor? Hay que intentar asegurar el sustento, pero no tener miedo al porvenir. Mirad esta parroquia, poco a poco las cosas van saliendo adelante, gracias al esfuerzo de todos, un poco de cada uno va haciendo cosas grandes, y eso que la crisis vendrá a partir de septiembre cuando tengamos que hacer frente al pago de nuestro ya querido barracón. Ahí sí que las cosas se pondrán mal económicamente para nosotros, pero ¿debemos tener miedo? Yo creo que no. Deberíamos temer que la gente en nuestra parroquia no pudiese rezar o encontrarse con Dios en los sacramentos, en la catequesis que empezaremos, en el testimonio de cada uno de nosotros. Eso sí nos debería atemorizar. Lo demás lo iremos sacando sin duda alguna. Porque los cristianos debemos saber usar nuestros propios bienes. Que claras son las palabras de Isaías, el profeta. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura? Cuantas veces gastamos lo que no tenemos en caprichos, esa es la crisis, y no nos damos cuenta, porque quizá pensamos más en nosotros. Algún capricho es bueno de vez en cuando, pero no siempre. ¿Has pensado en qué y cómo gastas lo que tienes? Yo desde luego quelo pienso. La parroquia va marchando, porque sabemos compartir. No dejemos de hacerlo nunca, así iremos teniendo una casa digna. Lo que alimenta es el Señor que todos los días nos da su pan gratis, la Eucaristía, y nos regala muchas más cosas. Pero no dejes de pensar en esto y de compartir tus impresiones de lo que vas sacando en claro en tu oración, eso hará que cada vez que nos reunamos en el banquete de la Eucaristía, nos saciemos de todo lo que Dios nos da.
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